24 noviembre, 2017

Una línea muy delgada

Por Sergio Torres (*).- Dato inquietante 1: hace algunas semanas, Arabia Saudita le otorgó la ciudadanía de ese país a Sophia, una robot con inteligencia artificial. Dato inquietante 2: pocos días atrás el retrato de un androide obtuvo el tercer lugar en un importante premio de fotografía.

Dos preguntas pueden surgir rápidamente acerca de estas referencias. ¿Qué hace que un robot obtenga la ciudadanía de un país, es decir, sea reconocido como ciudadano mientras millones de personas son “ilegales” o indocumentadas? ¿Por qué el retrato de un robot queda seleccionado entre los primeros tres trabajos forógráficos entre, literalmente, 5.717 imágenes de rostros humanos?
 
Mientras uno intenta esbozar alguna respuesta, Sophia, la flamante ciudadana saudí se pasea –o la pasean- por diversos países del mundo y da conferencias de prensa: “fui diseñada en base a buenos valores humanos: sabiduría, compasión, amabilidad” dijo, o le hicieron decir sus “padres” de Hanson Robotics, la multinacional detrás de la “criatura”.
 
Casi en paralelo, la obra de la fotógrafa finlandesa Maija Tammi obtuvo el tercer lugar del Taylor Wessing Photographic Portrait Prize. Tammi señaló que su obra era el resultado de un interrogante y una reflexión; por un lado ¿qué es ser humano y qué es estar vivo?”, y por otro reflexionar acerca de “la rápida difuminación de los límites entre el hombre y la máquina”.
 
Faltan apenas dos años para el noviembre de 2019 en el cual se desarrolla la película Blade Runner, rodada en 1982 por Ridley Scott y convertida en un clásico del cine de ciencia ficción. En la obra, se libra una batalla entre los seres humanos y los “replicantes”, androides similares en aspectos y conductas con los humanos pero con mayor agilidad y fuerza física y sin respuestas emocionales o empáticas. ¿Era de ciencia ficción la película?
 
Los robots pasaron a formar parte de nuestra vida cotidiana y lo serán mucho más en los próximos años. Reemplazaron y reemplazarán millones de puestos de trabajo a lo largo y ancho del mundo, incrementando las tasas de ganancias de las grandes multinacionales a niveles casi indescriptibles. Ahora intentan humanizarlos, hacerlos más simpáticos para la convivencia.
 
A esta era los economistas ya le pusieron nombre: Cuarta Revolución Industrial. Está marcada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas, y borrará casi por completo la ya delgada línea entre los humanos y los robots.
 
(*) Periodista

Arder o apagarse

Por Eduardo Verona.

Periodista. Miembro de conducción de UTPBA.
“Solo se puede elegir oxidarse o resistir”, grababa Javier Martínez en 1970 una de las estrofas de la  canción Una casa con diez pinos. Este artista multifacético, que murió el pasado 4 de mayo a los 78 años, fue líder espiritual y creativo del extinguido y muy valorado trío Manal.

Felap: “Prensa Latina marca ruta del compromiso periodístico”

“Desde su fundación, como una iniciativa del eterno comandante Fidel Castro y del Che Guevara junto al periodista Jorge Ricardo Masetti, al que se unieron otras figuras identificadas con las causas de los pueblos oprimidos, Prensa Latina ha marcado un rumbo certero”, expresó Juan Carlos Camaño, presidente de la Felap.

La guitarra en el puño izquierdo

Por Ana Villarreal.

Periodista y escritora. Miembro de Conducción de la UTPBA y delegada a la FELAP.
El lecho del río Olimar, tal vez, tenga la mayor licencia para escuchar el bordoneo de su guitarra enmudecida. Y es porque el Pepe Guerra, desde su voz fuerte y tierna, con certezas de poeta se lo anduvo prometiendo en la canción