La aceleración de la crisis climática amenaza con revertir décadas de avances en la protección de los bosques, esenciales para absorber dióxido de carbono y frenar el calentamiento global, advirtieron expertos de la ONU.
Según la Comisión Económica para Europa (CEPE), aunque el almacenamiento de carbono en los bosques ha crecido un 11% desde 1990, incendios, sequías y plagas vinculadas al aumento de temperaturas ponen en peligro estos ecosistemas.
En 2021, se incendiaron 12,6 millones de hectáreas —una superficie similar a Grecia— y 73 millones más fueron afectadas por insectos y enfermedades, equivalente a España y Portugal juntos. La CEPE alertó que, de continuar la tendencia, los bosques podrían pasar de absorber carbono a convertirse en fuentes netas de emisiones.
El informe quinquenal del organismo también señala la ralentización del crecimiento forestal, la vulnerabilidad de los bosques boreales y el riesgo de incendios catastróficos y sequías prolongadas. Los expertos instan a reforzar la protección y adaptación forestal para evitar impactos irreversibles sobre la biodiversidad y la estabilidad ambiental.