1 mayo, 2017

1 de mayo: reivindicación y repudio

La UTPBA saluda a todas las compañeras y compañeros del gremio de prensa –y muy especialmente a quienes son afiliadas y afiliados a la organización- en un día tan caro a los sentimientos e intereses de la clase trabajadora.

Siempre hemos dicho, y lo seguimos sosteniendo, que el 1 de mayo es una fecha de reivindicación de todas las luchas –las pasadas y las actuales- contra las políticas económicas y sociales impuestas a las trabajadoras y trabajadores para la explotación material e intelectual de su fuerza de trabajo, en beneficio del gran capital.

En este día reafirmamos nuestra oposición a la flexibilización laboral y al intento del gobierno de modificar los convenios colectivos de trabajo.

También en este día –y todos los días- repudiamos los abusos y atropellos cometidos contra las trabajadoras y trabajadores y denunciamos a quienes, como en el caso del gremio de prensa, enarbolando un discurso al servicio de las causas populares, dejaron en la calle a cientos de trabajadoras y trabajadores y estafaron a la UTPBA y a su Obra Social, como lo hiciera el empresario Sergio Spolski.

¡VIVA el 1 de MAYO!

UTPBA

 

 

 

 

 

 

Tubal Páez Premio Nacional de Periodismo José Martí 

Por Juan Carlos Camaño.

Presidente de la FELAP.
Esta vez sí. Tubal Aceptó. En años anteriores prefirió que el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la Obra de la Vida recayera en otras compañeras y compañeros. Se trata del mismo Tubal, quien sin desmerecer la importancia de lo individual nunca dejó -deja- de luchar por lo colectivo y para el colectivo.

Una escritora en su ecosistema

Por Ana Villarreal.

Periodista y escritora. Miembro de Conducción de la UTPBA y Delegada Permanente a la FELAP.
Daniela Olivar, ganadora del Premio Onetti en Uruguay con su novela “Gurisas Chicas”, habla en este reportaje de varias cosas, entre ellas, de la literatura en tiempos de Inteligencia Artificial.

La angustia organizada

Por Eduardo Verona.

Periodista. Miembro de Conducción de UTPBA.
En la dictadura del algoritmo que determina enfoques y rumbos ideológicos, no hay países, no hay identidades, no hay legados históricos, no hay pasado, no hay símbolos. No hay memorias que se reivindiquen: solo hay territorios y personas a conquistar.