La falta de docentes se convirtió en uno de los principales obstáculos para garantizar el derecho a la educación en América Latina y el Caribe. Según un informe de la UNESCO, la región necesita 3,2 millones de docentes adicionales, mientras que el déficit mundial alcanza los 44 millones para garantizar la educación primaria y secundaria universal hacia 2030.
El problema no se reduce a la falta de nuevos profesionales. Entre las principales causas aparecen los bajos salarios, la sobrecarga laboral, las condiciones de trabajo y la falta de reconocimiento social de la profesión. A esto se suma el abandono de la actividad por parte de docentes que ya se encuentran en ejercicio, una tendencia que también se registra a escala mundial.
En América Latina y el Caribe, la escasez golpea con mayor fuerza a las zonas rurales, alejadas y socialmente desfavorecidas, además de afectar áreas como Matemáticas, Ciencias y Lenguas Extranjeras.
El diagnóstico de la UNESCO vuelve a poner en discusión la importancia que se le da o no a la educación: sin mejores condiciones laborales, entre otras cosas, la falta de docentes puede profundizar las desigualdades y trasladar sus consecuencias directamente a las aulas.