El reconocido dibujante e ilustrador Ramón Gil repasó su vasta trayectoria profesional en el marco del ciclo Charlas Dibujadas, una producción de DATA.U que conduce Meiji, donde destacó el valor de la memoria gráfica y recordó sus primeros pasos junto a los grandes referentes del género en el país.
Con una carrera iniciada en 1969 tras formarse con Alberto Breccia, Gil transitó por emblemáticas publicaciones e industrias como Paturuzito, Editorial Columba, Ediciones Record y la animación para Hanna-Barbera. Al rememorar las exigencias comerciales de la época dorada de las revistas, el artista fue crítico con las imposiciones estilísticas: “Las recetas no sirven. Ellos querían vender lo que se vendía, o sea, había que copiar a los dibujantes que funcionaban”.
Entre sus proyectos más queridos, el ilustrador resaltó la colección de fascículos dedicados a los veteranos de la Guerra de Malvinas oriundos del municipio de Merlo, realizada junto al guionista José Massaroli. “Es lo que mejor he hecho. Los veteranos se sienten representados, ellos van y me agradecen. Es una idea de locos porque hace más de 40 años que fue la guerra y la historieta permite que se difunda en las escuelas”.
El testimonio directo de los excombatientes modificó además su perspectiva ética sobre el abordaje de los próceres y la historia oficial en las viñetas. “Después de haber dibujado Malvinas, no volvería a dibujar a San Martín así como lo hacía yo arriba del caballo blanco cruzando los Andes. Toda la idealización no la haría”, aseveró Gil respecto al compromiso con la verdad histórica por encima de los mitos escolares.
Actualmente, el artista alterna la creación de historietas sobre episodios nacionales con la enseñanza en la Casa de la Cultura de Merlo. “Los dibujantes de historieta seria estamos encerrados en nuestra torre de cristal porque son muchas horas de trabajo, pero con los talleres aprendí a hablar y es gratificante ver cómo los chicos progresan y aprenden a dibujar”, concluyó.