El histórico guitarrista y referente del blues argentino, Miguel Ángel Vilanova, popularmente conocido como “Botafogo”, reclamó un mayor reconocimiento estatal para los músicos independientes como trabajadores del sector y destacó la vigencia del género en las nuevas generaciones, durante una entrevista brindada al ciclo Charlas Distendidas, una producción de DATA.U
Con seis décadas de trayectoria sobre los escenarios, el artista contrapuso la realidad local con sus experiencias en países como España o Estados Unidos, donde existen políticas públicas que promueven la música en vivo en locales y espacios comunitarios. “Mis 60 años de trabajo para el Ministerio no existen; los músicos independientes sufrimos una falta de protección frente a industrias o sectores que no priorizan el espectáculo en vivo“, afirmó Vilanova.
En ese marco, el músico resaltó el valor pedagógico de su obra didáctica, en especial su libro 6 Cuerdas de Blues, un material de estudio que ha formado a jóvenes guitarristas en toda la Argentina y en países de Latinoamérica y Europa. “Mi objetivo siempre fue que un pibe de cualquier provincia pudiera aprender el género sin la necesidad imperiosa de mudarse a Buenos Aires”, explicó sobre el impacto de sus publicaciones.
Durante la conversación con el periodista Sebastián Duarte, el blusero repasó además los hitos de su extensa carrera internacional, desde sus años de formación y trabajo en la escena española junto a figuras como Joaquín Sabina y el grupo Cucharada, hasta sus giras por Japón y su paso por la Casa Blanca en Estados Unidos, donde recibió el reconocimiento del legendario músico estadounidense Taj Mahal.
Entre sus vivencias más emblemáticas, Vilanova rememoró la historia de su célebre “escopetarra”, el instrumento construido a partir de un fusil de asalto AK-47 desactivado que le fue entregado tras el festival Rock al Parque en Colombia, el cual custodia como un símbolo de paz y diplomacia cultural en homenaje a su colega y amigo Pappo.
Finalmente, el guitarrista expresó su fe en que las nuevas generaciones que asuman roles en la gestión cultural logren renovar las políticas públicas para el sector, impulsando el trabajo de los artistas locales y consolidando al rock y al blues como expresiones fundamentales del patrimonio musical argentino.