Durante 2024, la violencia contra periodistas en Brasil disminuyó, aunque los ataques continúan en un nivel “preocupante”, según un informe divulgado por la Federación Nacional de Periodistas (FENAJ) del país. El análisis registró 144 casos de agresión, la cifra más baja desde 2018, lo que representa una caída del 20,44 % respecto a 2023.
La presidenta de FENAJ, Samira de Castro, señaló que “la reducción numérica no significa un ambiente más seguro para el ejercicio del periodismo”. Añadió que “los ataques continúan, pero se están volviendo más sofisticados y peligrosos, con una transición de la violencia física hacia formas estructurales de silenciamiento, como el acoso judicial y la censura”. En efecto, el informe reveló un aumento del 15,97 % en el acoso judicial y un incremento del 120 % en casos de censura, impulsados principalmente por decisiones judiciales y presiones de agentes públicos.
Aunque las agresiones físicas descendieron un 25 %, la FENAJ advirtió que los episodios siguen siendo alarmantes, incluyendo intentos de asesinato y ataques con armas de fuego. El informe también destaca que los políticos son los principales agresores de periodistas y de la libertad de prensa en Brasil. Por otro lado, aunque las mujeres periodistas no son el blanco principal en términos numéricos, sufren ataques misóginos, descalificaciones profesionales y amenazas simbólicas. Sobre esto, la presidenta sostuvo que “el machismo y la misoginia se combinan con el autoritarismo para intentar silenciar las voces femeninas en el periodismo”.