China presentó sus prioridades en el plano de la ciencia y la tecnología hasta el 2030: impulsará la innovación en inteligencia artificial, circuitos integrados y la computación cuántica.
También la biotecnología, interfaces cerebro-computadora y fusión nuclear controlada.
La base de esa apuesta es récord: en 2025 el país superó los 3,92 billones de yuanes en I+D —unos 582.000 millones de dólares, el 2,8% del PIB— y superó por primera vez el promedio de la OCDE.