El último día de mayo, Rainer Werner Fassbinder hubiera cumplido 80 años. El referente del cine alemán falleció a los 37 años el 10 de junio de 1982.
Director de cine, teatro, televisión, actor, productor y escritor dejó el legado de 60 películas y varias piezas de teatro.
Sus obras han sabido incomodar plateas a través del señalamiento de comportamientos de las mayorías sociales medias xenófobas, sexistas, homófobas, aporofóbicas, entre otros odios clasistas encaramados en el universo conceptual de la normalidad establecida.
A la actriz Hanna Schygulla muchos, con probadas razones, la consideran la musa inspiradora del cineasta.
Ella jugó en la primera línea. Asumió los principales roles interpretativos en sus películas, como en muchas obras de teatro, desde el underground hasta el circuito más formal, si es que se permite esta calificación para la obra profundamente perturbadora del joven Fassbinder.
Y es ella la protagonista de “Lili Marleen”, una de las últimas obras del cineasta.
La película recrea la historia del ícono musical que conmovió a las tropas aliadas en los distintos frentes de batallas de la segunda guerra y tentó, hasta la apropiación, al aparato de propaganda nazi.
La canción refiere a la suerte de dos enamorados separados por la guerra. El autor, Hans Leip la escribió en 1915 cuando fue obligado a cumplir con el frente de batalla.
Tiempo después, fue cantada por Lale Andersen. Y es la historia de esta cantante y actriz la que inspira la creación fílmica de Fassbinder para pivotear sobre el sentido de la responsabilidad ética de los artistas en los regímenes totalitarios.
Una alarma que en nuestros días convoca a preocupaciones de orígenes diversos.
Precisamente, Hanna Schygulla es una de las voces que se ha escuchado, acerca de los peligros que conlleva el crecimiento de fuerzas totalitarias sobre el escenario político actual.
Sobre el avance de la ultraderecha alemana sentenció que “Estas identificaciones nacionales nunca han sido algo bendecido”.
“Siempre han traído miseria, guerras, alimentando las ilusiones de las personas que están insatisfechas con sus vidas, que se convierten en parte de una nación gloriosa. Siempre ha sido mentira y manipulación”.
En un eco de la historia y al amparo argumental de Lili Marlenne sonó públicamente su advertencia “todos tenemos que estar preparados para hacerle frente. La catástrofe se acerca”.