Meta, la empresa propietaria de Facebook e Instagram, acordó pagar hasta 18.000 millones de dólares para resolver las demandas presentadas por fiscales generales de Estados Unidos, que acusaron a la compañía de diseñar sus plataformas para generar adicción entre niñas, niños y adolescentes. El acuerdo pone nuevamente en discusión el impacto de las redes sociales sobre los más jóvenes y el tiempo que permanecen conectados.
Las demandas sostienen que Meta – cuyo dueño y director es Mark Zuckerberg– desarrolló mecanismos destinados a mantener a los usuarios conectados durante períodos cada vez más prolongados. Entre las medidas acordadas figuran límites de uso diario, restricciones durante el horario escolar, bloqueo nocturno, mayores controles de edad y nuevas herramientas para padres.
El caso plantea una pregunta que excede a la empresa: ¿cuánto de la llamada “adicción” a las redes responde a los usuarios y cuánto al diseño deliberado de las plataformas? Algoritmos, notificaciones y sistemas de recompensas están concebidos para captar y retener la atención, mientras niñas, niños y adolescentes constituyen un público especialmente vulnerable frente a estos mecanismos.
El acuerdo, por su magnitud económica, representa una señal de creciente presión sobre las grandes compañías tecnológicas. Sin embargo, pagar una suma millonaria no modifica por sí mismo un modelo de negocio basado en convertir la atención de las personas en un recurso comercial. La protección de las infancias y adolescencias requiere discutir regulaciones que obliguen a las plataformas a asumir responsabilidad por las consecuencias de sus propios diseños.