4 marzo, 2026

Una escritora en su ecosistema

Por Ana Villarreal.

Periodista y escritora. Miembro de Conducción de la UTPBA y Delegada Permanente a la FELAP.

Daniela Olivar, ganadora del Premio Onetti en Uruguay con su novela “Gurisas Chicas”, habla en este reportaje de varias cosas, entre ellas, de la literatura en tiempos de Inteligencia Artificial.

-¿Cómo se encuentra en este mundo una de las voces que resuena en Gurisas Chicas?, tu novela premiada, si es que aceptás tu rol en un marco autobiográfico.

-Es natural buscar a la autora en la obra, sobre todo cuando se escribe en primera persona. En La Poética del Riesgo, libro de cuentos de 2017, también escribo en esa persona. Sin embargo, no me reconozco en Anita como un personaje autobiográfico. La novela está situada en lugares reales de mi infancia en la ciudad de Rocha y lugares aledaños, es la atmósfera, la geografía de la historia. Al comenzar cualquier obra artística o creativa, siempre se parte de lo que se tiene, y eso puede ser un archivo de recuerdos, conversaciones, invenciones, mentiras.

Cuando empecé a escribir Gurisas Chicas hace cuatro años, veía los lugares y las situaciones en mi mente. Me gustan los personajes que pueden ser difíciles de entender, así que los escucho, intento descifrar a dónde van, qué es lo que me están diciendo. ¿Quién es ella? ¿Qué busca? Podría ser la verdad emocional lo que prime en mi escritura, Anita y Cuca son reales en ese mundo esquivo de la ficción.

Daniela Olivar con el Premio Juan Carlos Onetti.

-¿De qué manera se enlazan tus actividades de escritora y empresaria?

-Fue una sorpresa, y un poco divertido, descubrir que soy empresaria. Hace poco busqué la definición en internet y, según dice, bueno, lo soy, una empresaria en bicicleta. La verdad es que no fue un rol que fuera pensado desde una estrategia de negocio tradicional. Simplemente, llegó un momento en el que quise dejar de invertir mi tiempo y energía en lugares que no tuvieran que ver con lo que realmente me mueve: el mundo del arte, la creación y la literatura.

Entonces, no fue una decisión de empresa, sino una decisión de vida. Nació la iniciativa de fundar la editorial Pez en el hielo hace casi diez años y hace un par, la idea de la Librería Viento en Popa. Puede sonar bastante loco, pero todo este esfuerzo, todo este trabajo que venimos pensando y ejecutando, es para, paradójicamente, que pueda tener tiempo libre para dedicarme a escribir. Es generar todo un ecosistema propio para poder habitarlo. El mundo del libro es extenso y colectivo, cada rol es esencial para que un libro llegue a manos de una persona.

-¿Qué proyectos te ocupan en este momento?

-Para este verano tengo pensado abrir por tercer año consecutivo Viento en Popa en Punta del Diablo, hacer actividades literarias que convoquen a la gente, continuar trabajando con la editorial intentando internacionalizar el catálogo y entre la lluvia de ideas que siempre me empapó, pensé en una rudimentaria rocola literaria donde la persona que visite la librería pueda escuchar fragmentos de los libros de Pez en el Hielo narrados por los autores. También siempre pensando en mi próxima novela, escuchando el rumor del agua de los personajes, varios borradores, varios comienzos.

-Ves alguna sombra de la IA que pueda incidir seriamente en la creación literaria?

-El riesgo no reside en la IA como herramienta, sino en la dependencia y el desplazamiento del pensamiento humano que puede generar. Si quien crea delega la estructura emocional de una obra a una máquina, nos estaríamos alejando, creo yo, del terreno del arte como lo conocíamos, de la artesanía de la creación, es un cambio de paradigma hacia una lógica donde la escritura, o cualquier creación pasa por un tamiz, el algoritmo de los promedios, de los ceros y unos, y con eficiencia, y jamás perdiendo la cordialidad tendrás una obra que ha sido industrializada, quien tipea sería como Charles Chaplin en Tiempos Modernos, parte de un engranaje que tiene una sed como de desierto.

Tubal Páez Premio Nacional de Periodismo José Martí 

Por Juan Carlos Camaño.

Presidente de la FELAP.
Esta vez sí. Tubal Aceptó. En años anteriores prefirió que el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la Obra de la Vida recayera en otras compañeras y compañeros. Se trata del mismo Tubal, quien sin desmerecer la importancia de lo individual nunca dejó -deja- de luchar por lo colectivo y para el colectivo.

Una escritora en su ecosistema

Por Ana Villarreal.

Periodista y escritora. Miembro de Conducción de la UTPBA y Delegada Permanente a la FELAP.
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La angustia organizada

Por Eduardo Verona.

Periodista. Miembro de Conducción de UTPBA.
En la dictadura del algoritmo que determina enfoques y rumbos ideológicos, no hay países, no hay identidades, no hay legados históricos, no hay pasado, no hay símbolos. No hay memorias que se reivindiquen: solo hay territorios y personas a conquistar.