21 abril, 2020

Cuba, la prensa y la COVID-19: bitácora de una pandemia

Por Yoandry Ávila Guerra (*), desde La Habana.- El 11 de marzo medios de prensa reportaban los primeros casos del nuevo coronavirus en Cuba: tres turistas italianos, quienes se encontraban en la ciudad de Trinidad, en la provincia de Sancti Spíritus, al centro del país. Ante la realidad de la COVID-19 dentro de las fronteras cubanas, el Gobierno puso en funcionamiento un Plan Nacional para su prevención y control que ha ido escalando en acciones y envergadura, a medida que se expande el virus.

Inicialmente, el Gobierno realizó un llamamiento a la población a extremar las medidas higiénicas orientadas por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) y prevenir así la enfermedad; asimismo, redobló controles aduanales y aeroportuarios para intentar detectar a los viajeros que entraban al país con síntomas respiratorios.

El 20 de marzo, en su intervención en el programa radio televisivo Mesa Redonda, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel señalaba que este virus constituye “un desafío inédito, marcado por una pandemia que no se ha podido contener”.

El mandatario compartió que, tomando la experiencia de los primeros países afectados por la contingencia sanitaria, de aquellos que presentaban una situación más crítica y en base a los protocolos internacionales, se orientaban nuevas prevenciones que apuntaban a incrementar la severidad en el enfrentamiento a la COVID-19, que hasta esa fecha tenía en la Isla un saldo de 21 casos confirmados, y otros 716 sospechosos bajo vigilancia médica.

La primera de esas medidas anunciadas fue la regulación de la entrada por las fronteras del país, con autorización de ingreso solo a los residentes en Cuba y sin descartar la flexibilidad para la cooperación con otras naciones (decisión que se materializó el 24 de marzo siguiente). “Garantizamos así la entrada de los cubanos que se encuentran en el exterior, el regreso a sus países de los visitantes extranjeros que se encuentran en el territorio nacional, y la actividad económica”.

Asimismo, entre otras prevenciones, se llamaba a la aplicación de prácticas de distanciamiento social, a evitar las multitudes, a aplicar propuestas de teletrabajo y de clases y tareas online para los estudiantes; se reducían a un 50% los servicios de gastronomía, y se realizaban adecuaciones tributarias para los sectores estatal y no estatal.   

Un grupo de unas 40 medidas se anunciaron el 24 de marzo, entre ellas: el aislamiento por 14 días, en centros habilitados para ello, a todos los residentes cubanos que regresen del exterior; la realización de ventas normadas, regulación de colas y el incentivo a la opción de comidas  y servicios a domicilio; la suspensión de las transportaciones interprovinciales, por ómnibus, trenes, aviones y mediante transportistas privados; el cierre temporal del curso escolar; y el reforzamiento desde la Atención Primaria de Salud de la vigilancia médica diaria a la población.

Este 19 de abril, en el encuentro diario que sostiene el MINSAP con la prensa y que se trasmite en vivo a todo el país por la Televisión pública, el doctor Francisco Durán, director nacional de Epidemiologia del organismo, compartió que hasta el día anterior en el país se han realizado 25309 pruebas diagnósticas: Cuba tiene hasta el momento 1035 casos positivos al nuevo coronavirus, un total de 35 fallecidos, más de 227 pacientes recuperados; un número superior a 1968 casos sospechosos ingresados en instituciones de salud; y sobrepasan las 7592 personas que se encuentran bajo vigilancia epidemiológica en sus hogares.

Durán advirtió que en los últimos partes la cifra de contagiados asintomáticos ha ido creciendo, por lo que señaló que no se descansa en la búsqueda en grupos de población que no tienen evidencia de presentar la enfermedad, pero que, por determinadas características, presentan riesgo.

También, apuntó que, de los casos confirmados, a 14 no se le precisa la fuente de infección, por lo que recordó la importancia de la historia epidemiológica, construida a partir de la entrevista donde los pacientes ofrecen datos que pudieran establecer relaciones entre posibles casos.       

CUBA Y LA PRENSA VS LA COVID-19

Al igual que en el resto del mundo, las instituciones mediáticas cubanas están desafiadas en la cobertura del nuevo coronavirus. Informar el desarrollo del virus en el país supuso para el sistema de medios públicos de la Isla el reajuste de sus rutinas productivas y una reestructuración de las redacciones.

Una gran parte del gremio periodístico nacional tuvo que acogerse al teletrabajo, lo que ha conllevado al desarrollo de nuevas ideologías profesionales, acordes con este contexto mediado por el aislamiento social; e innovación y creatividad mediante, contribuir a la elaboración de productos comunicativos.

La otra parte de los profesionales está en la primera línea de combate frente al virus: reportando las condiciones de vida y la evolución de quienes se encuentran en las instituciones hospitalarias y centros de aislamiento; informando de las medidas y protocolos de actuación en los diversos territorios; poniéndole voz a expertos para frenar la desinformación que intentan provocar los bulos que pululan por Internet, redes sociales y otros espacios comunicativos, formales e informales.

También, mostrando las historias de vida de quienes se recuperan de la COVID-19, del personal médico que día a día batalla por la vida, y de quienes integran las brigadas médicas del Contingente Internacionalista Henry Reeve, que intentan poner freno al virus en 21 naciones de América Latina, África y Europa.

La Organización Panamericana de la Salud ha declarado en su Guía para periodistas que cubren la COVID-19 que junto a la pandemia, el mundo sufre de una infodemia o sea, “una cantidad excesiva de información sobre un problema que dificulta una solución”. Subraya —igualmente— que durante una emergencia de salud las infodemias pueden difundir desinformación y errores, lo que puede obstaculizar una respuesta efectiva, y crear confusión y desconfianza.    

Cuba, sometida a la pandemia, junto al recrudecimiento del cerco económico del Gobierno norteamericano y diversas campañas de descrédito financiadas e impulsadas desde ese país, que incluyen el intento de demeritar la valiosa colaboración internacional y posición solidaria del país en esta situación,  no ha estado exenta de ella, y los periodistas han tenido que enfrentarse con datos verídicos y verificables, entre otros bulos y noticias falsas, a la circulación de campañas que buscan desprestigiar la actuación del Gobierno, las autoridades sanitarias y el resto de las instituciones, así como a la difusión de tratamientos milagrosos que intentan minimizar la percepción de riesgo de la población en torno al nuevo coronavirus .

A inicios de abril, en una de las reuniones diarias encaminadas a darle seguimiento al plan aprobado por su Gobierno para la prevención y control del nuevo coronavirus en la Isla,  el presidente cubano Miguel Díaz–Canel destacó la profesionalidad de los medios públicos cubanos en su labor informativa respecto a la pandemia.

“Vamos a vacunarnos —expresó— también contra la desinformación y la neurosis que pueden generar las falsas noticias que están circulando en las redes, de los avisos apocalípticos”.

Hasta la fecha, en ese afán de comunicar más y mejor en este nuevo escenario, la prensa nacional no ha reportado ningún caso positivo a la enfermedad, aun cuando varios de nuestro colegas a lo largo y ancho de la Isla se han tenido que someter a aislamientos preventivos  o al seguimiento médico en casa, al ser contactos directos o indirectos de casos confirmados, al regresar de viajes al exterior o debido a actividades reporteriles en sitios de riesgo.

La COVID-19 ha retado al periodismo cubano y mundial, ha trastocado sus rutinas y las estructuras mediáticas. En una profesión que es por definición y por necesidad gregaria, ha supuesto también generar contenidos desde el aislamiento en casa. En este contexto, corresponde a la prensa más que nunca educar y pulsar las fibras de la conciencia ciudadana, cuando son los ciudadanos desde sus actuaciones individuales quienes día a día pueden ir disminuyendo la propagación del virus. 

(*) Periodista de la Revista Alma Mater y Cubaperiodistas.

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Periodista. Co-presidente del Sindicato Suizo de las Comunicaciones. 
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