14 septiembre, 2017

Hay tragedias y tragedias

Hay que conmoverse, indignarse y preocuparse. No es para menos. Un atentado en una esquina concurrida de una ciudad reconocida o una catástrofe natural en algún lugar que logremos identificar rápido –generalmente en occidente- llama nuestra atención, nos convoca ante la TV o Internet y sus múltiples dispositivos para indagar un poco más, conocer pormenores de esa tragedia que nos llega en vivo y en directo.

Pero el espanto y la congoja que puede provocar el sufrimiento ajeno no es espontáneo ni casual. A fuerza de hashtags y trending topics se instala rápidamente el tema, el motivo de temor o de repudio, germina a la velocidad de las noticias en millones de personas el por qué hay que estar conmocionado y/o indignado.

Pero este tipo de coberturas, maratónicas y ampulosas, dejan en segundo o tercer plano –o directamente ocultan- otras tragedias similares, igualmente dolorosas para otros seres humanos y que no logran, en los medios tradicionales, las redes sociales, y las cabezas de millones de personas, tener los “likes” suficientes para generar algún tipo de atención.

Así las cosas, en una enorme cantidad de lugares de este mundo, todos los días, decenas, centenas o millares de personas son masacradas, mutiladas, desplazadas y aterrorizadas, por causas naturales o por la industria de la guerra y por la más vergonzosa de las explotaciones: la del hombre por el hombre.

Triste destino para unos y otros, las víctimas silenciosas de muchos rincones de este mundo que no tienen siquiera un poco de pantalla y aquellas con algo más de glamour por pertenecer a Europa o América del Norte son vendidas a las grandes audiencias como un producto para ser consumido.

A veces, casi siempre, no es necesario perseguir la tragedia, el dolor y la injusticia a miles de kilómetros. En general, este tipo de noticias pueden encontrarse a la vuelta de la primer esquina, muy cerca de nosotros.

Arder o apagarse

Por Eduardo Verona.

Periodista. Miembro de conducción de UTPBA.
“Solo se puede elegir oxidarse o resistir”, grababa Javier Martínez en 1970 una de las estrofas de la  canción Una casa con diez pinos. Este artista multifacético, que murió el pasado 4 de mayo a los 78 años, fue líder espiritual y creativo del extinguido y muy valorado trío Manal.

Felap: “Prensa Latina marca ruta del compromiso periodístico”

“Desde su fundación, como una iniciativa del eterno comandante Fidel Castro y del Che Guevara junto al periodista Jorge Ricardo Masetti, al que se unieron otras figuras identificadas con las causas de los pueblos oprimidos, Prensa Latina ha marcado un rumbo certero”, expresó Juan Carlos Camaño, presidente de la Felap.

La guitarra en el puño izquierdo

Por Ana Villarreal.

Periodista y escritora. Miembro de Conducción de la UTPBA y delegada a la FELAP.
El lecho del río Olimar, tal vez, tenga la mayor licencia para escuchar el bordoneo de su guitarra enmudecida. Y es porque el Pepe Guerra, desde su voz fuerte y tierna, con certezas de poeta se lo anduvo prometiendo en la canción