25 agosto, 2022

Horacio Gaggino

P- ¿Qué opinión te merece la falta de respuesta ante nuestro reclamo con respecto al predio de UTPBA en Moreno?

R- Como siempre, la ley no se aplica o sólo se aplica para los que tienen poder. Lo decide siempre el que está al mando de todo -Intendente, secretario o diputado-.  Eso es lo que duele porque no se puede cambiar por más que quieras hacerlo. Todos dicen que tenés que participar y lo hago, pero 10, 20 o 100 personas no pueden hacer nada contra toda una multitud. Son los dueños del aparato, entonces son los que ganan siempre. Acá, en la Matanza, tenemos la prueba. A mí me duele. Para ser franco, soy Kirchnerista y no tengo porque esconderlo, pero no me gusta el Intendente. Soy del mismo barrio hace 50 años y conozco todo y a todos. Sé lo que hacen y lo que no. Lo que roban y lo que no. Lo que figura y no hicieron. Entonces, veo que hay cosas que ensucian y después la culpa es de Cristina. Lo del camping es una crueldad y hay que seguir luchando porque tenemos que recuperarlo, y si no, ir a coparlo como hicieron ellos.

Arder o apagarse

Por Eduardo Verona.

Periodista. Miembro de conducción de UTPBA.
“Solo se puede elegir oxidarse o resistir”, grababa Javier Martínez en 1970 una de las estrofas de la  canción Una casa con diez pinos. Este artista multifacético, que murió el pasado 4 de mayo a los 78 años, fue líder espiritual y creativo del extinguido y muy valorado trío Manal.

Felap: “Prensa Latina marca ruta del compromiso periodístico”

“Desde su fundación, como una iniciativa del eterno comandante Fidel Castro y del Che Guevara junto al periodista Jorge Ricardo Masetti, al que se unieron otras figuras identificadas con las causas de los pueblos oprimidos, Prensa Latina ha marcado un rumbo certero”, expresó Juan Carlos Camaño, presidente de la Felap.

La guitarra en el puño izquierdo

Por Ana Villarreal.

Periodista y escritora. Miembro de Conducción de la UTPBA y delegada a la FELAP.
El lecho del río Olimar, tal vez, tenga la mayor licencia para escuchar el bordoneo de su guitarra enmudecida. Y es porque el Pepe Guerra, desde su voz fuerte y tierna, con certezas de poeta se lo anduvo prometiendo en la canción