22 abril, 2020

Murió Beto Oris, adiós a un compañero

Un compañero del arte y la cultura popular. Un compañero y militante de una Organización, la UTPBA, a la que destinó reconocibles gestos de compromiso. Alberto Oris, el Beto Oris, supo ser consecuente con su visión integral de la vida desplegando creatividad y dedicación en cada una de las cosas que encaró. Diseñador gráfico, escritor y artista plástico, alguna vez reconoció que “muchas cosas hicieron que mi vida esté marcada por lo político y social”.

Colaborador en muchas publicaciones de la UTPBA, activo integrante del Primer Congreso Mundial de la Comunicación, Beto movería la cabeza afirmativamente, respetando su bajo perfil, si dijéramos que una de sus emociones más plenas la vivió al entregarle a Juan Gelman un cuadro de su autoría en nombre de todos los periodistas, en un acto organizado por la Organización.

Habitante de Laferrere, decía que “la gente es de otra manera cuando está en el lugar que le pertenece, eso me abrió mucho la cabeza”.  Hombre de detalles, silencios y compañías, el Beto Oris se murió este 22 de abril a los 69 años. Sus compañeros de la UTPBA lo vamos a extrañar.

Arder o apagarse

Por Eduardo Verona.

Periodista. Miembro de conducción de UTPBA.
“Solo se puede elegir oxidarse o resistir”, grababa Javier Martínez en 1970 una de las estrofas de la  canción Una casa con diez pinos. Este artista multifacético, que murió el pasado 4 de mayo a los 78 años, fue líder espiritual y creativo del extinguido y muy valorado trío Manal.

Felap: “Prensa Latina marca ruta del compromiso periodístico”

“Desde su fundación, como una iniciativa del eterno comandante Fidel Castro y del Che Guevara junto al periodista Jorge Ricardo Masetti, al que se unieron otras figuras identificadas con las causas de los pueblos oprimidos, Prensa Latina ha marcado un rumbo certero”, expresó Juan Carlos Camaño, presidente de la Felap.

La guitarra en el puño izquierdo

Por Ana Villarreal.

Periodista y escritora. Miembro de Conducción de la UTPBA y delegada a la FELAP.
El lecho del río Olimar, tal vez, tenga la mayor licencia para escuchar el bordoneo de su guitarra enmudecida. Y es porque el Pepe Guerra, desde su voz fuerte y tierna, con certezas de poeta se lo anduvo prometiendo en la canción