23 marzo, 2018

Alianzas de la nefasta politiquería

Por Juan Carlos Camaño (*)– La lucha contra el orden económico, político y social injusto comenzó y recomenzó muchas veces en Argentina predictadura cívico militar de 1976. Lucha que, incluso, poco antes de aquel 24 de marzo, se dio denunciando los crímenes cometidos a plena luz del día por los escuadrones de la muerte como fuera, por citar uno de ellos, la Triple A, formación paramilitar del gobierno de Isabel Martínez de Perón.

Sectores del campo popular de entonces, no pactistas, ni entreguistas, ni traidores, se enfrentaron a la sanguinaria dictadura. Treinta mil compañeras y compañeros fueron desaparecidos, miles sufrieron cárcel, muchos el exilio, afuera y adentro del país. Algunos, los menos, creyeron ver entre los genocidas a personajes potables en la Escuela Mecánica de la Armada -ESMA- y en el Comando en Jefe del Ejército.

La politiquería y sus nefastas prácticas en materia de alianzas no son, como vemos, exclusividades de los tiempos que corren. Ni olvido, ni perdón, para siempre.
(*) Presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP)

Arder o apagarse

Por Eduardo Verona.

Periodista. Miembro de conducción de UTPBA.
“Solo se puede elegir oxidarse o resistir”, grababa Javier Martínez en 1970 una de las estrofas de la  canción Una casa con diez pinos. Este artista multifacético, que murió el pasado 4 de mayo a los 78 años, fue líder espiritual y creativo del extinguido y muy valorado trío Manal.

Felap: “Prensa Latina marca ruta del compromiso periodístico”

“Desde su fundación, como una iniciativa del eterno comandante Fidel Castro y del Che Guevara junto al periodista Jorge Ricardo Masetti, al que se unieron otras figuras identificadas con las causas de los pueblos oprimidos, Prensa Latina ha marcado un rumbo certero”, expresó Juan Carlos Camaño, presidente de la Felap.

La guitarra en el puño izquierdo

Por Ana Villarreal.

Periodista y escritora. Miembro de Conducción de la UTPBA y delegada a la FELAP.
El lecho del río Olimar, tal vez, tenga la mayor licencia para escuchar el bordoneo de su guitarra enmudecida. Y es porque el Pepe Guerra, desde su voz fuerte y tierna, con certezas de poeta se lo anduvo prometiendo en la canción