4 marzo, 2018

¿Qué es el socialismo chino?

Por Guido Fernández Parmo (*).- A raíz de un viaje a China que realicé hace poco, mitad trabajo, mitad placer, se me ha presentado la vieja incógnita sobre eso que llamamos “socialismo chino”. Aprovecho estas páginas para compartir algunas ideas.

Vamos a pensar en cuatro grandes características, como pinceladas gruesas, que definen al país conocido como Reino del Medio: 1) Partido-Estado y Planificación; 2) Apertura y capitalismo; 3) Nacionalismo; 4) Pragmatismo y línea de masas. En breves entregas quincenales, pasaremos por cada una de ellas intentando echar un poco de luz sobre el tema.

Lo que resulta desconcertante para el observador occidental es, en primer lugar, esa aparente contradicción entre comunismo y capitalismo que parece existir en el país. ¿Ni comunismo ni capitalismo? ¿Capitalismo disfrazado de comunismo? ¿Capitalismo de Estado? ¿Capitalismo a secas? ¿Comunismo que se aprovecha del capitalismo? Preguntas que nos surgen, que se escuchan, se repiten.

1. Partido-Estado y Planificación

Desde Lenin, el comunismo se ha identificado con la presencia de un Estado como principio de organización, tanto de la vida económica como de la social y cultural. Desde Lenin, el Estado estuvo identificado con el Partido, en la medida en que la política revolucionaria entiende que el Partido es quien debe conducir las transformaciones políticas hacia una sociedad más justa e igualitaria.

Esta identificación entre Partido y Estado ha sido vista como una de las principales diferencias con la concepción liberal de la política que se da en los países capitalistas-occidentales. En el capitalismo, se piensa que la libertad de mercado (“elegir” entre una empresa y otra, elegir las condiciones de producción, precio, salario, etc.) se corresponde con la libertad de partido y voto (“elegir” entre un partido y otro).

Así se habla de democracia multipartidaria vs. Partido-Estado. Pero esta oposición es, desde la perspectiva comunista, sólo aparente.

El razonamiento es que en las democracias liberales existen muchos partidos entre los que elegimos, pero todos ellos representan (de distinta manera, es cierto), la misma concepción liberal de la política y la economía. En términos generales, los partidos coinciden con ciertos valores y proyectos comunes a toda economía capitalista; esto es, propiedad privada de los recursos naturales, trabajo asalariado, el individuo como principio y fin de toda actividad (egoísmo), el consumo como único modo de satisfacción del deseo (condenado a la frustración e insatisfacción, paradójicamente) y la ganancia como principio regulador de la vida en general. Muchos partidos, la misma concepción de la vida.

Por el contrario, en las experiencias comunistas, el único Partido identificado con el Estado concentra todas las concepciones socialistas de la economía y la política que pueden existir en una época. Así, podemos imaginar al Partido-Estado comunista como el sinceramiento de lo que ocurre en realidad en todo el mundo. Un único partido para una concepción distinta de Humanidad que piensa, en términos generales también, que los recursos naturales deben estar a disposición del pueblo, que la comunidad debe ser el principio y el fin de la actividad humana (solidaridad), que el sentido de la vida es el desarrollo de las capacidades y potencias que los individuos tienen, y que el trabajo es el medio para alcanzarlas.

Muchos partidos que representan a una única posición liberal. Un único partido que representa una posición socialista.

Otra falsa oposición es la que piensa que en el mundo capitalista hay Democracia y en el comunista Dictadura. El intelectual chino Wang Hui, representante de lo que se llama la Nueva Izquierda china, recuerda una vieja idea de Mao cuando dice que el Estado comunista es una Dictadura para la Burguesía pero una Democracia para el Proletariado. Y, en cambio, en el capitalismo existe una Dictadura burguesa para los Proletarios y una Democracia (Libertad) para la Burguesía.

China entonces posee un Partido identificado con el Estado. Aunque como allí hay un comunismo con rasgos chinos, existen también otros ocho partidos “amigos” del Partido Comunista Chino, que incluso poseen municipalidades y gobiernos provinciales en su poder, y que comparten el proyecto común que comenzó con la Revolución liderada por Mao en 1949.

El Partido-Estado entonces es quien regula la economía. Como el principio y el fin de la vida económica no es el individuo, las empresas, los negocios, las fábricas, no están definidos exclusivamente desde una perspectiva individual, sino colectiva. En lo colectivo entra el Estado planificando la actividad económica.

Alguno podría pensar que un Estado que controla la economía es algo así como un Estado Benefactor, pero eso sería desconocer la división que presentamos al principio entre la concepción liberal y la comunista. El Estado Benefactor sigue dentro de la órbita de la economía capitalista. El Estado Benefactor distribuye, el Estado Comunista planifica. En la distribución, la vida económica sigue determinada por los intereses privados y el Estado retiene un parte de la ganancia para distribuirla entre los sectores más débiles de una sociedad. En la planificación, el Estado define a la vida económica según los criterios de beneficio colectivo, determinando las condiciones de producción, precios, salarios, derechos, etc.

China planifica. Planifica cuando, por ejemplo, proyecta duplicar la red ferroviaria de alta velocidad que ya es la más extensa del mundo. Planifica cuando, por ejemplo, en el año 2012, construyó 6 millones de viviendas para sectores medios trabajadores. Planifica cuando, en los últimos 30 años, sacó a 400 millones de chinos de la pobreza, y en los últimos 5 a 68 millones.

Y en el medio de esa planificación, empresas privadas, millonarios, burgueses, hacen su negocio, extraen sus ganancias desproporcionadas, pero bajo un proyecto que estuvo regulado, definido y controlado por el Estado-Partido.

Esta planificación suele presentarse en los Planes Quinquenales cada 5 años. En el actual período (2016-2020) China ya se convirtió en la segunda economía del mundo, en el mayor exportador, tiene en su poder la mayor cantidad de reservas de divisas y se espera que se convierta en el mayor inversor del mundo en el 2020. Entre los proyectos más importantes de este Plan se encuentra el One Belt One Road, Un Cinturón Un camino, una reedición de la vieja Ruta de la Seda que le permitiría a China gestionar el 55% del PIB mundial.

El Estado-Partido es el principio que define en última instancia la vida general del pueblo, y en eso el capitalismo en China tiene rasgos chinos, el capitalismo se ha arrodillado ante el Estado. Estado que, como dijimos, coincide con el Partido Comunista Chino. En esta puja de fuerzas se define el comunismo o capitalismo chinos: si el mercado y los intereses privados definen las políticas del Estado o si el Estado define los negocios privados. La Planificación, por ahora, mantiene a china dentro de la esfera comunista. Comunismo con rasgos chinos.

Veremos en la próxima entrega qué quiere decir Capitalismo con rasgos chinos.

Lecturas recomendadas:

China ABC en: http://cu.chineseembassy.org/esp/gk/zggk/

Wang Hui. El nuevo orden de China. Sociedad, política y economía en transición. Editorial Bellaterra

Parra Pérez, A. XIII Plan Quinquenal de China: desafíos geopolíticos para la gobernanza mundial, en: http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2016/DIEEEO96-2016_PlanQuinquenal_China_AguedaParra.pdf

(*) Licenciado en Filosofía y Letras. Docente.

 

 

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