22 marzo, 2022

Somos Miles

P- ¿Cuáles son las dificultades que estás atravesando en el plano personal, profesional o laboral en el marco de la pandemia? 

R- Las dificultades las fui sorteando y “arreglando” lo mejor posible. Dando capacitaciones en lo mío por zoom, etc. Y comunicando novedades e informes vía redes sociales. En pandemia escuchaba radio cambiando de dial permanentemente y cero tele porque no me bancaba escuchar tantas opiniones de lxscomunicadorxs desinformados y aceptando una única verdad posible con todo lo que estaba y está pasando. 

Un eslabón más para manipular a la gente en el mundo entero. El tema da para mucho y se me hace difícil no relacionar a la pandemia con cierta manera de lavar los cerebros. 

De repente y por cuánto tiempo -salvo en algunos medios- no se habló más de pobreza, de desigualdades ni de las injusticias ¿Sólo existían el bicho y una pandemia? 

P- ¿Qué opinión te merece la falta de respuesta ante nuestro reclamo con respecto al predio de UTPBA en Moreno? 

R- Es una muestra más del nefasto funcionamiento de nuestro sistema judicial desde hace décadas, décadas, décadas y décadas.  

Arder o apagarse

Por Eduardo Verona.

Periodista. Miembro de conducción de UTPBA.
“Solo se puede elegir oxidarse o resistir”, grababa Javier Martínez en 1970 una de las estrofas de la  canción Una casa con diez pinos. Este artista multifacético, que murió el pasado 4 de mayo a los 78 años, fue líder espiritual y creativo del extinguido y muy valorado trío Manal.

Felap: “Prensa Latina marca ruta del compromiso periodístico”

“Desde su fundación, como una iniciativa del eterno comandante Fidel Castro y del Che Guevara junto al periodista Jorge Ricardo Masetti, al que se unieron otras figuras identificadas con las causas de los pueblos oprimidos, Prensa Latina ha marcado un rumbo certero”, expresó Juan Carlos Camaño, presidente de la Felap.

La guitarra en el puño izquierdo

Por Ana Villarreal.

Periodista y escritora. Miembro de Conducción de la UTPBA y delegada a la FELAP.
El lecho del río Olimar, tal vez, tenga la mayor licencia para escuchar el bordoneo de su guitarra enmudecida. Y es porque el Pepe Guerra, desde su voz fuerte y tierna, con certezas de poeta se lo anduvo prometiendo en la canción