27 junio, 2021

Ups…

“A la luz de la responsabilidad histórica y moral de Alemania, pediremos perdón a Namibia y a los descendientes de las víctimas”. Heiko Maas, ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, 2021. 

Por Leticia Amato (*).- Adolf Hitler obtuvo el 84 % de los votos en las elecciones regionales del pasado 25 de noviembre, se alza así con un arrollador, y para muchos insospechado, triunfo electoral, anuncia el periódico más leído de España, a fines de 2020. 

¿Una fake news? ¿Una fisura en el entramado de coordenadas temporo espaciales? ¿Un chiste macabro de la historia que se presenta en forma de repetición? 

Aunque cualquiera de estas alternativas suene más factible que la real, el caso es que, al Adolf Hitler de 2020, lo separa del de 1932, mucho más que un puñado de años, unas cuantas millas de océano y la grotesca ironía del color de su piel, pues también se encuentra en las antípodas ideológicas. Sin embargo, la amarga coincidencia de patronímico entre el político namibio y el alemán es, tal vez, donde se cifra el signo exacto, la prueba incontrastable de la presencia colonialista de la actual República Federal de Alemania en Namibia. 

Alemania tomó posesión de ese territorio -y otros- de África mediante la instalación de empresas de carácter estratégico en una región tremendamente disputada por todo el resto de potencias colonialistas europeas hacia finales del siglo XIX. 

Los intentos independentistas de diverso orden que tuvieron lugar entre 1904 y 1908 por parte de la población herero y nama (actual Namibia) fueron masacrados sistemáticamente a partir de un plan que incluyó: ejecuciones en masa, expulsiones al desierto (es decir muertes masivas por inanición), campos de concentración, torturas, sometimiento a esclavitud y sigue la lista de atrocidades.

Como resultado de la política de exterminio de la Alemania colonial, cerca de 75.000 personas fueron asesinadas, o, dicho de otro modo, pereció el 70% de la población herero y el 50% de la población namaqua. Ciento veinte años después de lo que hoy se conoce como el primer genocidio del siglo XX, Alemania pide disculpas. Gesto que, a estas alturas, alcanza estatuto simbólico, pero no logra impactar en la memoria colectiva de ese país que sufre de una suerte de “amnesia colonial”. 

Además, y en calidad de resarcimiento, Alemania -cuyo PBI asciende a 3.861 billones USD- anunció que le dosificará a Namibia -cuyo PBI es de 12.37 mil millones USD-, ordenadamente, en forma de inversiones, durante los próximos treinta años, mil millones de euros. También, le devolverá, con igual arrojo y prolijidad, piezas arqueológicas hurtadas, obras de arte robadas y los esqueletos de namibios utilizados en las investigaciones científicas que pretendían demostrar la tan afamada teoría de la superioridad racial. 

“Ningún africano que se respete a sí mismo aceptará semejante insulto en los tiempos que corren por parte de una nación europea supuestamente civilizada”, aseguró Vekuii Rukoro, representante herero, quien le advirtió al ministro de Asuntos Exteriores alemán, que en Namibia es persona non grata. 

Y así vamos, limpio de culpa y cargo el tren bala que motoriza la economía de la comunidad europea continúa su marcha esquivando la tensión de fondo que las disculpas velaron, aquello que configura el verdadero reclamo de justicia del pueblo namibio, la propiedad de las tierras y los recursos que Alemania, en términos actuales, usurpó.


(*) Periodista. Secretaria de Asuntos Profesionales de la UTPBA. Miembro de la Secretaría de Juventud y Nuevas Tecnologías de la FELAP. 

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Periodista. Miembro de conducción de UTPBA.
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Periodista y escritora. Miembro de Conducción de la UTPBA y delegada a la FELAP.
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