17 mayo, 2019

Bayer-Monsanto: Espionaje sideral

Por Leticia Amato (*).- Como todo en esta vida, también el proceso incesante de acumulación capitalista requiere, para incrementar sus tasas de ganancia, de excelentes campañas publicitarias.

Vale decir, campañas que sean capaces de ocultar, desdibujar, obviar, sepultar todo posible “daño colateral” del sistema, al tiempo que exacerben las virtudes de este y destaquen los beneficios en términos de consumo que el capitalismo le proporciona a mujeres y hombres de hasta los más recónditos escondrijos de este planeta en ruinas.

El tren bala sobre el que se monta la acumulación capitalista financiera, también, tiene hambre de buena prensa y parece evidente que para avanzar necesita generar, al menos, un mínimo consenso en la sociedad.

Increíble pero real resulta el desparpajo con que la megaempresa agroquímica Monsanto, cuyas acciones compró el laboratorio multinacional de origen alemán Bayer, mandó a investigar a alrededor de doscientas personalidades influyentes del ámbito de la política y la cultura de la sociedad francesa, con el propósito de detectar sus posicionamientos a favor o en contra del controversial (para algunos) uso del glifosato.

Así, durante el año 2016, Monsanto encargó a una empresa publicitaria que investigue -sin su consentimiento claro- las opiniones de los dos cientos elegidos -entre los que se encuentran periodistas, funcionarios públicos, políticos, dirigentes de organismos profesionales, científicos y demás-, seleccionados por considerarlos importantes formadores de opinión.

La línea divisoria trazada para confeccionar el listado que identifica a los díscolos por un lado y a los posibles “aliados” por el otro, fue establecida por la tendencia de estos a manifestarse en defensa o en contra del pesticida considerado por el Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer, como probable generador de células cancerígenas.

En la sociedad de la vigilancia y el control, la descarada impunidad con la que operan los lobistas de estas corporaciones no debe sorprendernos ya que, como se sabe, el espionaje empresarial es una práctica frecuente, incluso tanto o más antigua en el ámbito privado que en el estatal.

Lo curioso sigue siendo que a pesar de las cifras siderales destinadas a la publicidad como punta de lanza dirigida a producir sentido común y sembrar la conciencia colectiva de falsas verdades, no ha habido estrategia publicitaria que logre desterrar del cerebro, hasta del ser humano más desinformado del planeta, que el uso del glifosato es criminal.

(*) Periodista. Secretaria de Asuntos Profesionales de la UTPBA e integrante de la Secretaría de la Juventud de la FELAP.

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