17 agosto, 2016

Cuando el agua, la comida y los derechos son un lujo para pocos

Se prevé que la población mundial pase los 7.200 millones de la actualidad a 8.300 millones en 2030 y llegue a 9.100 millones para 2050. En 2030 se especula con que la demanda de alimentos se incremente en un 50% y en un 70% para el 2050 con respecto a la demanda actual.

Para que podamos acceder a alimentos en condiciones, además de condiciones laborales, económicas, sociales suficientes, es determinante el uso de agua potable.

Aproximadamente el 30% de los alimentos que se producen en el mundo, (unos 1.300 millones de toneladas), se echan a perder o se desperdician cada año, lo que implica que el agua utilizada para su producción también se está desperdiciando.

Producir 1 kilo de arroz, por ejemplo, requiere cerca de 3.500 litros de agua, 1 kilo de carne de ternera necesita unos 15.000 litros y una taza de café, alrededor de 140 litros. El cambio en la dieta alimenticia ha supuesto el mayor impacto sobre el consumo de agua de los últimos 30 años.

Las constantes crisis capitalistas alejan año a año a millones de personas del alimento y el acceso al agua potable. Se calcula que más de mil millones de personas no están en condiciones económicas de pagar su propio alimento. En los países en vías de desarrollo, el aumento del precio de los alimentos supone una amenaza fundamental contra la seguridad alimentaria, en particular porque las personas gastan entre el 50% y el 80% de sus ingresos en alimentación.

La agricultura contribuye al cambio climático con su cuota de emisión de gases de efecto invernadero, que además afecta al ciclo del agua del planeta, añadiendo otro elemento de incertidumbre y riesgo a la producción de alimentos. Las predicciones indican que, para el 2030, las regiones más afectadas por la escasez de alimento debida al cambio climático serán el sur de Asia y de África.

Mientras tanto, no sólo en Asia y África, millones de personas ven deteriorarse su calidad de vida por la desigualdad social planificada. El agua y la comida, cada día más lejos de las mayorías.

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