Por Ana Villarreal (*).- Un adiós se puede dar de muchas maneras. Pero una despedida no es pequeña cuando se trata de reconocer el compromiso con la justicia y la condición humana. Y Daniel Viglietti supo ganarse un lugar en ese terreno de grandeza.
Tal vez por ello, no pueda dejar de recordarse su compromiso activo con las causas de la revolución cubana y la revolución bolivariana de Venezuela. Aún en tiempos en los que era más común que cierta intelectualidad, denominada progresista, se tapara la nariz y los ojos o se llamara a un dudoso silencio.
Hasta último momento siguió andando por los escenarios con el porte de esa ternura solemne, tan particular de algunos cantautores uruguayos. Poeta, periodista, locutor y sobre todo militante de la vida. Adiós, Viglietti.
De este lado de la historia, nuestro respeto en esta triste despedida.
(*) Periodista. Secretaria General Adjunta de la UTPBA.