25 agosto, 2020

Del asesinato de un maestro a los ensayos clínicos de una vacuna cubana

Por Tubal Páez (*), desde La Habana.- El fin de la vida de Conrado Benítez, de 18 años, fue espantoso tras ser apresado en enero de 1961 cerca de Trinidad, por una de las bandas organizadas y armadas por la CIA. Su carnet de maestro fue la prueba para que, atado durante horas, fuera humillado, golpeado, torturado, castrado y después ahorcado. “Lo mataron por negro, pobre y maestro”, diría Fidel Castro. El nombre del joven maestro fue dado a las brigadas de 100 000 adolescentes y jóvenes que ese año enseñaron a leer y escribir a casi un millón de cubanos.

La erradicación del analfabetismo fue el inicio de la socialización del conocimiento, vedado para las mayorías olvidadas y embrutecidas por la ignorancia y la recolonización cultural. La apertura de miles de escuelas, institutos, universidades, centros formación de profesionales e investigadores, fue propiciando una inteligencia colectiva de alta calificación y una organización que borraba fronteras entre instituciones científicas.

La existencia de plataformas tecnológicas y de producción, con años de uso y probada eficacia, de una vacuna ya desarrollada contribuyó a que, en solo tres meses, Cuba se hubiera convertido en el país número 30 del mundo en recibir autorización para el ensayo clínico de un candidato vacunal contra el virus SARS-CoV-2.

La gran mayoría de los involucrados directamente en esta hazaña no habían nacido siquiera, cuando Fidel Castro, con su visión estratégica, trazó las bases de un desarrollo científico soberano. Con su talento y sensibilidad humana expresan su compromiso con el líder que hizo una Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, puesto que todos son descendientes de tales familias y no titubean en mencionarlo como el gran inspirador de lo logrado.

En 1974 el líder cubano había aseverado: “¡Si en el pasado ocuparon su lugar los héroes de la guerra, en el futuro ocuparán ese lugar los héroes de la técnica! y digo héroes, porque habrá héroes, y no héroe individual, porque el heroísmo de la ciencia no podrán alcanzarlo los individuos aislados. Las complejidades y las dificultades requerirán cada vez más del esfuerzo colectivo, del esfuerzo de todos; de la comprensión, en primer lugar, de todos, y del apoyo de todos”.

Entre esas complejidades y dificultades de las que habló Fidel Castro, están las que enfrentan los hombres y mujeres de ciencia, junto a todo el pueblo cubano, como resultado de la política agresiva de Estados Unidos contra Cuba, recrudecida en tiempos de pandemia.

(*) Periodista. Presidente de Honor de la Unión de Periodistas de Cuba, UPEC, y de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP.

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