10 noviembre, 2020

Europa: Entre la segunda ola y la crisis social

Por Sergio Ferrari (*), desde Berna, Suiza.- La curva de contagios en el Viejo Mundo asumió en las tres últimas semanas de octubre tendencias tan inesperadas como brutales. Escaparon a toda previsión y, sin explicación cierta de parte del mundo científico, explotaron a una velocidad descontrolada.

El 25 de octubre, el Gobierno español decretó la urgencia sanitaria por seis meses con un correspondiente toque de queda nocturno. Italia, en paralelo, endureció la reglamentación, con cierres de bares y restaurantes a las 18 horas.

Pero fue el miércoles 28 el día “frontera”. Un antes y un después simbólico para marcar esta nueva “crisis en la crisis” en el Viejo Mundo. El Gobierno de Francia decretó un nuevo confinamiento nacional y el de Alemania, adoptó medidas restrictivas. Siguiendo los pasos tomados por París y Berlín, Gran Bretaña y Austria decidieron un nuevo confinamiento a escala nacional durante, al menos, un mes. Grecia lo decretó para Atenas y algunas de sus principales ciudades. Portugal acaba de decidir la emergencia sanitaria. Bélgica, endureció las restricciones por seis semanas. Al menos tres cantones de la parte francófona de Suiza implantaron un confinamiento casi total. El miércoles 28 de octubre, el Gobierno suizo, ya había impuesto medidas “draconianas”, según las propias palabras de uno de los siete miembros del ejecutivo colegiado.

Actividades privadas de máximo diez personas. Deporte profesional sin público. Horario límite de restoranes y bares hasta las 23 horas. Discotecas y centros nocturnos cerrados. Máscara obligatoria en todo el país y en todas las circunstancias proclives a un contacto interpersonal (incluso en las calles de los centros urbanos). Universidades y escuelas de nivel terciario con funcionamiento virtual en tanto los niveles educativos primario y secundario continúan.

Explosividad social

El 23 de octubre Nápoles protagonizó una primera protesta en las calles. Que se extendió luego a otras ciudades italianas. En otros lugares del continente sectores sociales empobrecidos manifiestan su descontento.

En Suiza, miles de trabajadores de la salud protestaron, regionalmente, toda la última semana de octubre. Exigen una revalorización salarial de acorde al rol que están jugando en el combate contra la pandemia.

A nivel de la prensa, Syndicom, el sindicato de la comunicación -como a nivel general la Unión Sindical Suiza, principal organización confederal- identifica sus prioridades y señala sus reivindicaciones. Exige ayuda directa e indirecta del Estado a los medios escritos y electrónicos; reitera la necesidad de continuar con el apoyo especial a los trabajadores independientes afectados por el confinamiento. Y, adicionalmente, reivindica la necesidad de discutir con la patronal sus nuevas responsabilidades y obligaciones a partir de establecerse como norma el trabajo a domicilio.

La segunda ola inunda a un continente que vio con cierta perplejidad subir las aguas en el mes de octubre. A pesar que se anunciaba esta nueva marea desde hace al menos tres meses, la realidad continental demuestra lo difícil que resulta prevenir cuando se pisa sobre la tierra ya anegada por la inundación anterior.

La crisis no sólo desafía a la gente, sino que interpela a los gobiernos. Y ahí donde la ciudadanía no percibe sensibilidad social de parte del Estado la protesta social amenaza con golpear a la puerta e irrumpir en la escena pública.

(*) Periodista. Co – Presidente de SYNDICOM (Sindicato Suizo de la Comunicación).

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