La realidad suele comportarse muy esquiva con la belleza. No obstante, mientras el espíritu de las producciones humanas continúe sorteando la adversidad con los puentes del compromiso habrá garantías en la construcción del subjetivo y la cultura.
En este cometido, la FELAP tiene mucho que mostrar. Con su casi medio siglo de vida, hombres y mujeres de las filiales y asociaciones que la integran han atravesado los límites de la singularidad para aportar a la capacidad articuladora de la organización y no sólo para colmar vacíos.
La FELAP a lo largo de su historia se reconoce en su dinamismo constitutivo. Y al atajo de probables desvaríos y desvíos semánticos, ganan oportunidad las palabras de nuestro compañero Luis Suárez: “No es lo mismo ser objetivo que neutral o indiferente. Imposible”.