8 septiembre, 2016

La falta de identidad

Por Beatriz Balvé (*).- En la Argentina, las causas de que decenas de miles de niños no dispongan de DNI son múltiples y están asociadas con las trabas burocráticas que presentan los procedimientos de registro tardío y extemporáneo. La principal de esas causas es la pobreza, como lo demuestra el hecho de que en el conurbano de Buenos Aires un menor entre 0 y 17 años tiene tres veces más probabilidades de ser indocumentado que un ciudadano del interior del país.

Sí, la pobreza. Pese a que existen mecanismos legales de exención de los costos de los trámites y las multas para esta población, la situación de pobreza constituye uno de los principales impedimentos para los que viven en las zonas más marginales de las grandes ciudades.

Según una encuesta organizada por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, se estimó que en la Argentina urbana de 2011el 1,6% de los niños y niñas entre 0 y 17 años nacidos en el país no tenía DNI (lo que equivale aproximadamente 168.000 chicos). Si bien no se observan diferencias estadísticamente significativas por sexo, sí se advierten desigualdades dentro de cada grupo de edad. En ese sentido la situación más crítica la registran los niños argentinos entre 0 y 4 años; de ellos, el 2,3% no tiene documento, mientras que dicha situación afecta al 1% promedio de los niños/as entre 5 y 17.

Adicionalmente, se observa una estrecha relación en términos del espacio geográfico. En efecto, los niños/as entre 0 y 17 en el Gran Buenos Aires registran tres veces más chances de no tener documento que quienes residen en las zonas urbanas del interior. Al respecto se advierte una fuerte correlación con las características del espacio de residencia: los niños/as en villas o asentamientos registran mayor probabilidad de no tener DNI que sus pares en áreas de urbanización formal media (2,2% y 1% respectivamente). A medida que empeoran las condiciones del espacio sociorresidencial se incrementa la propensión a la vulneración del derecho de identidad.

Conforme desciende el estrato social aumenta la probabilidad de no tener DNI. La brecha de desigualdad en dicha propensión resulta muy marcada: un niño/a en el estrato muy bajo (25% inferior) registra 2,5 veces más posibilidades de no tener DNI que un par en el estrato medio alto (25% superior). Asimismo, dicha brecha regresiva es de 2,6 veces entre los niños/as pobres y los no pobres en términos de ingresos, y de 1,8 veces entres los niños/as indigentes y los que no se encuentran en esta situación.

(*) Investigadora social del Centro de Investigaciones de Ciencias Sociales (CICSO)

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