3 abril, 2019

La pura verdad

Por Sergio Torres (*).- La sinceridad del INDEC nos hace temblar a todos. Los números, duros y explícitos no dejan lugar a dudas: La pobreza se elevó a fines del 2018 al 32% de la población, algo así como 14 millones de personas. Durante el pasado año cayeron en la pobreza 2.650.000 habitantes. De terror.

El INDEC también señala que en diciembre de 2017 el porcentaje de pobres era de 25,7%, es decir que en apenas un año se elevó un 6,3%, lo que equivale a que durante cada día de 2018 unas 7.260 personas ingresaron -o las ingresaron compulsivamente- en el segmento de aquellos que no pueden cubrir con sus ingresos el costo de la Canasta Básica Total.

Según el mismo informe una familia tipo (dos adultos y dos menores de edad) necesitó al menos de $ 27.570 para vivir mensualmente. Este guarismo aumentó un 57,2% interanual. Esto significa que en febrero del año pasado, la misma familia necesitaba 10 mil pesos menos que ahora para no estar por debajo de la línea de la pobreza.

Mientras tanto abril se inaugura con nuevos aumentos de gas, combustibles y subtes, y en mayo se suman incrementos en el agua y las prepagas, y nuevos “reajustes” en gas y subtes. Para el neoliberalismo nunca es suficiente, siempre se puede empobrecer un poco más.

Ante estos números, producto de los tarifazos de todo tipo y color y la paliza que reciben los salarios debido a la inflación galopante, el Gobierno Nacional apela como único amague de respuesta a subir las tazas de interés para frenar el alza del dólar. Es decir, cambia una bicicleta financiera por otra.

En tanto Mauricio Macri, quien el 12 de marzo de 2017 pidió ser “evaluado como Presidente por si fui capaz, o no, de reducir la pobreza”, lanzó días atrás una sentencia poco alentadora: “La gente tiene que aguantar”.

A coro, economistas de diversas líneas ideológicas, más cercanos o lejanos a este gobierno coinciden; en el corto y en el mediano plazo no hay ningún indicio real como para afirmar que puedan bajar ni la inflación, ni el dólar, ni la cantidad de tarifazos, ni subir los salarios y el empleo. Por ahora la alegría nos queda lejos, y cuesta mucha plata.

(*) Periodista

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Por Juan Carlos Camaño.

Presidente de la FELAP.
Esta vez sí. Tubal Aceptó. En años anteriores prefirió que el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la Obra de la Vida recayera en otras compañeras y compañeros. Se trata del mismo Tubal, quien sin desmerecer la importancia de lo individual nunca dejó -deja- de luchar por lo colectivo y para el colectivo.

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Periodista y escritora. Miembro de Conducción de la UTPBA y Delegada Permanente a la FELAP.
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La angustia organizada

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Periodista. Miembro de Conducción de UTPBA.
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