Por Sergio Torres (*).- El seleccionado nacional demostró ante Polonia que recuperó el rendimiento individual y fundamentalmente colectivo que lo depositó en el Mundial de Qatar como uno de los favoritos a llevarse el título.
Luego de los titubeos en la derrota con Arabia Saudita, y que plantearon un fuerte interrogante durante más de sesenta minutos del partido ante México, volvió a aparecer la selección solidaria y colectiva que tanto entusiasmó.
El monólogo del equipo de Scaloni fue de principio a fin, con variantes, relevos, cambios de ritmo y una presión sofocante en todas las líneas y un juego colectivo sin fisuras. Si bien nadie procura una derrota, tal vez el traspié ante los árabes en el debut mundialista haya sido un clamoroso llamado de atención en el momento justo.
Ahora en los octavos de final se medirá ante su par australiano, que se clasificó segundo del Grupo D, por detrás de otra candidata, Francia. Los oceánicos también cosecharon seis puntos en su grupo en una performance similar a la de la albiceleste: perdieron en su debut y luego ganaron los dos juegos restantes con la valla invicta.
Si Argentina repite una actuación como frente a Polonia, hay pocas chances de que el pase a cuartos de final se le escape ante un rival de poco vuelo futbolístico, que juega por las bandas y trata de reagruparse rápido cuando pierde el balón. A veces en el fútbol cuesta imponer la lógica. Ojalá Argentina el sábado pueda marcar las diferencias que existen con Australia.
(*) Periodista