6 abril, 2018

Pesar de la FELAP

Ante el fallecimiento de Daniel Chavarría, a los 85 años, la FELAP envió sus condolencias a los familiares y amigos “de uno de los más extraordinarios novelistas de nuestro continente”. Chavarría, nacido en Uruguay, vivía en Cuba donde se reconocía como un “escritor cubano” nunca alejado de su país natal.

En su comunicado, firmado por los compañeros Nelson del Castillo, Secretario General y Juan Carlos Camaño, Presidente, la FELAP recuerda que como institución miembro del Jurado del Premio Cervantes, propuso hace unos años a Daniel Chavarría como candidato a la mencionada distinción, la que finalmente no recayó en él.

Chavarría, recibió, entre otras distinciones el Premio Planeta-Joaquín Mortiz, México, 1993 y el Premio de Educación y Cultura, Montevideo, 1994 por su libro El ojo de Cibeles; el Premio Camilo José Cela, 2005, Palma de Mallorca, 2005 por Príapos, el Premio Nacional de Literatura en Cuba (2010); Premio Casa de las Américas, La Habana, 2000 por El rojo en la pluma del loro; Premio Edgar Allan Poe, New York, 2002, otorgado por la Mystery Writers of America a la mejor novela policíaca publicada en EE.UU (en inglés), durante el año 2001 y el Premio Aniversario de la Revolución, La Habana, 1975 por su novela Joy.

“La Revolución de los Claveles”, en palabras del coronel Vasco Lourenço (Parte l)

Entrevistó Juan Carlos Camaño.

Presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas – FELAP-.
“… Con la libertad como telón de fondo llevamos a cabo el 25 de abril- y con características propias-, la operación militar mejor preparada y ejecutada que jamás se haya llevado a cabo en Portugal…”.

Robar cables para sobrevivir… o morir

Por Claudia Rafael.

Periodista.
No son números. Son jóvenes que, en ocasiones, sólo en ocasiones, aparecen mencionados en la crónica roja de los diarios, como definía Galeano a los nadies.

El estigma del miedo

Por Eduardo Verona.

Periodista. Miembro de conducción de la UTPBA.
Las palabras y la interpretación del Loco Gatti pueden proyectarse a todos los escenarios. El miedo como gran factor disciplinador y síntoma evidente de debilidades inocultables, claudicaciones morales y éticas…