5 enero, 2017

Proyecto censurado

Cuando fue elegido, el presidente Obama prometió una mayor transparencia gubernamental con el pueblo estadounidense. En la práctica, la administración Obama estableció un récord de problemas para encontrar y producir documentos del gobierno en respuesta a peticiones amparadas por la Ley de Libertad de Información (Freedom of Information Act, FOIA). Como informaron Ted Bridis y Jack Gillum de la Gran Historia de Associated Press, en respuesta a sus requerimientos invocando la FOIA durante el año fiscal 2015, los solicitantes regresaron con las manos 129.825 veces, o más de uno por cada seis casos de buscadores de documentos.

En general, Bridis y Gillum escribieron: “Las personas que pidieron registros bajo la ley recibieron nada o archivos censurados en el 77 por ciento de los requerimientos, también un récord”. La cifra de 77 por ciento representa un aumento del 12 por ciento en comparación con el primer año completo después de la elección del presidente Obama.

Promulgada por el presidente Lyndon Johnson en 1966, la Freedom of Information Act cumple con entregar revelaciones del gobierno a los ciudadanos y extranjeros que soliciten los registros federales, excepto para divulgaciones que pondrían en peligro la seguridad nacional, violen la intimidad personal o expongan la confidencialidad en la toma de decisiones en ciertas áreas.

La censura y la negativa a desclasificar son sólo dos partes de un rompecabezas de tres piezas, siendo la última el error humano. Como informaron Bridis y Gillum, también contribuyen al problema los trabajadores federales y los procedimientos que utilizan para recuperar archivos solicitados. Aunque los trabajadores federales están obligados por ley a hacer una búsqueda razonable de los archivos solicitados, los medios para hacerlo se dejan a su discreción. “El escepticismo”, escribieron Bridis y Gillum, ha llevado a muchos expertos que realizan solicitudes invocando la FOIA a especificar “exactamente lo que quieren los empleados federales para buscar los archivos”. Los esfuerzos oficiales en marcha para hacer frente a este problema informan de la aplicación de determinadas directrices, métodos e incluso listas de términos de búsqueda para los usuarios.

Sin embargo, un exceso de trabajo del personal del gobierno ya enfrenta el reto de poner en práctica las mejoras recomendadas. Como informaron Bridis y Gillum, el número total de solicitudes de la FOIA aumentó un 19 por ciento en 2015, en comparación con el año anterior. Durante ese tiempo, el número de nuevos trabajadores a tiempo completo en el manejo de solicitudes de la FOIA aumentó sólo un 7 por ciento.

Aunque la prensa corporativa, incluyendo el New York Times y Los Angeles Times , han publicado historias sobre los esfuerzos de la administración Obama por mejorar la transparencia del gobierno, la mayoría de estos artículos son anteriores al aumento dramático del número de solicitudes FOIA que la administración Obama no ha logrado responder adecuadamente. Y mientras los medios corporativos se han centrado en el presidente y su administración, Bridis y Gillum se centran en el papel de las agencias gubernamentales que en realidad tienen la tarea de responder a las solicitudes FOIA.

Una historia de marzo 2015 en el Washington Post repitió en gran medida un informe anterior de Ted Bridis. US News & World Report utilizó informes de Bridis y Gillum, al igual que el Wall Street Journal . Sin embargo, cabe destacar que el Journal lo publicó como artículo de opinión.

Fuentes:

Proyecto Censurado / Traducción de Ernesto Carmona

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Periodista. Escritora. Secretaria General Adjunta de UTPBA. Delegada a la FELAP.
Esta nota comienza a escribirse y llueve en Groenlandia. A 11 mil kilómetros de aquí, las previsiones de las marcas térmicas para este día son de 3 y 1 grados, máxima y mínima, respectivamente.

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El periodista e investigador Juan Olarte Aldapi presentó su libro MINK’A, Proyecto Indoamericano en la sede de la UTPBA, en un acto del que participaron el referente de pueblos originarios de Quilmes, Julio Sosa, y el abogado y profesor Fernando Basán Güemes, descendiente de Martín Miguel de Güemes.

¿Titiriteros?, ¡las pelotas!

Por Daniel Das Neves

Periodista. Secretario de Relaciones Internacionales de la UTPBA.
Se trata de no bajarle el precio a algunas ideas. Allá, por fines de los 60 y comienzos de los 70 del siglo pasado (lejanía de la lejanía) el científico Oscar Varsavsky daba una batalla contra la simplificación, hablando de la ciencia, la tecnología y la política.