14 noviembre, 2017

Reclamar menos, actuar más

Cuando me preguntan sobre Brasil, respondo que no veo luz al final del túnel porque ni siquiera veo el túnel …

Por Frei Betto (*).-No recuerdo haber vivido una coyuntura tan incierta. En la dictadura los actores, por un lado y otro, eran definidos. Ahora no. Hay un asombroso retroceso en el país, y es prácticamente insignificante la reacción de quien se le opone.

La reforma laboral jugó por tierra más de 70 años de conquistas laborales. La tercerización pasó al primer lugar. La reforma de la Previdencia condena a los brasileños más pobres a toda una vida de trabajo forzado, pues difícilmente habrán sobrevivido después de 49 años de alquiler de su fuerza de trabajo a los patrones, a precio salarial irrisorio.

Brasil está atascado en el retroceso económico, en el agotamiento de las políticas sociales, en la precarización de la salud y la educación, y en la corrupción. Los datos son alarmantes: 13 millones de desempleados; brotes de fiebre amarilla, dengue, zika y chikungunya, violencia urbana creciente.

Para contrarrestar esa coyuntura, no basta con abastecer a las redes sociales de ofensas, ironías, resentimientos y chistes. Es necesario organizar la esperanza. Tener claridad de cómo proceder en las elecciones de 2018 y cuál es el proyecto de Brasil de nuestros sueños.

El voto en 2018 deberá estar pautado por Brasil que queremos. Esta visión estratégica debe orientar la elección de partidos y candidatos.

Las elecciones, sin embargo, no cambian un país. Lo que cambia es el fortalecimiento de los movimientos sociales, la profundización ideológica a la luz del marxismo, el rescate de la utopía y la militancia junto a los segmentos empobrecidos de la población. Buscar la alternativa socialista brasileña con visión crítica de las experiencias socialistas históricamente existentes.

Hay que resistir a esa avasalladora cooptación hecha por el neoliberalismo. La derecha avanza en todo el mundo. La desigualdad se acentúa: ocho individuos, según Oxfam, poseen la misma renta de 3.600 millones de personas, la mitad de la humanidad.

Tenemos sólo dos opciones: cuidar nuestra vida biológica, cómo estudiar para obtener empleo y, gracias al salario, sostener a la familia, esperando que la suerte no nos empuje hacia la pobreza; o imprimir a la vida un sentido biográfico, histórico, al asumir la militancia de la lucha por la justicia, la libertad y la defensa intransigente de los derechos humanos.

No nos basta información. Es necesario invertir en formación, para construir una alternativa de sociedad que, en mi opinión, debe consistir en el ecosocialismo.

¿Fuera Temer? ¿Y qué poner dentro?

(*) Teólogo y escritor brasileño

Fuente: http://port.pravda.ru/news/cplp/04-11-2017/44335-frei_betto-0/

 

Portugal: Servicio de Salud, un desafío permanente

Por Martin Morins

Periodista.
Habrá elecciones legislativas el próximo 10 de marzo y, por supuesto, la salud ha sido tema en la campaña electoral que está en curso.

Rusia: pasado, presente y futuro de la salud y la educación

Por Timur Shafir

Secretario Ejecutivo de la Unión Rusa de Periodistas.
Al aprovechar logros anteriores, adoptar la innovación y fomentar la colaboración, la nación rusa puede hacer realidad su visión de una sociedad más sana y educada,

Italia: tarjeta sanitaria para garantizar la salud

Por Giussepe Spatola

Vicepresidente de la Asociación de Cronistas de Lombardía
Existe una región que está pensando en una tarjeta sanitaria de “PUNTOS” para premiar a quienes se adhieran a controles sanitarios propuestos por la salud pública: es Lombardía.