21 septiembre, 2016

Rige en Bolivia Ley de Identidad de Género

Pamela Geraldine Valenzuela Rengel es la primera transexual boliviana con nueva identidad. Su caso sentó precedente para que otras personas trans soliciten ser reconocidas por su verdadera identidad.

Sin embargo, el conflicto en torno a este derecho adquirido por el pueblo boliviano se debe a que el Tribunal Constitucional considera un amparo emitido por sectores de la iglesia, que intentan detener la aplicación de la Ley.

La Ley N° 807 de Identidad de Género, aprobada por el parlamento boliviano el 21 de mayo pasado, permite a los ciudadanos cambiar de nombre y de género en su documento de identidad.

“Esto es democracia, por eso hoy me siento contento por poder firmar esta Ley que, por primera vez el Estado, garantiza su reconocimiento social como personas con derechos, independientemente de su orientación sexual”, afirmó el vicepresidente Álvaro García Linera.

La Ley está compuesta por once artículos permiten a mayores de 18 años modificar legalmente su nombre y su género en sus identificaciones personales, cambios que podrán ejecutarse sólo una vez.

Tubal Páez Premio Nacional de Periodismo José Martí 

Por Juan Carlos Camaño.

Presidente de la FELAP.
Esta vez sí. Tubal Aceptó. En años anteriores prefirió que el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la Obra de la Vida recayera en otras compañeras y compañeros. Se trata del mismo Tubal, quien sin desmerecer la importancia de lo individual nunca dejó -deja- de luchar por lo colectivo y para el colectivo.

Una escritora en su ecosistema

Por Ana Villarreal.

Periodista y escritora. Miembro de Conducción de la UTPBA y Delegada Permanente a la FELAP.
Daniela Olivar, ganadora del Premio Onetti en Uruguay con su novela “Gurisas Chicas”, habla en este reportaje de varias cosas, entre ellas, de la literatura en tiempos de Inteligencia Artificial.

La angustia organizada

Por Eduardo Verona.

Periodista. Miembro de Conducción de UTPBA.
En la dictadura del algoritmo que determina enfoques y rumbos ideológicos, no hay países, no hay identidades, no hay legados históricos, no hay pasado, no hay símbolos. No hay memorias que se reivindiquen: solo hay territorios y personas a conquistar.