7 octubre, 2020

Somos el gato

Por Carlos Baldino (*).- Los tentáculos de la alguna vez nombrada red de redes siguen extendiéndose, y todo indica que marcha a paso redoblado hacia la ubicuidad. La Web 4.0 ya está aquí, sólo que aún no fue bautizada.

Tres problemas se presentan para que internet sea literalmente omnipresente: la velocidad de transmisión de datos, su almacenamiento y la cobertura planetaria de la red. El mundo ya encaró los tres escollos y la meta se encuentra a la vuelta de la esquina.

Un grupo de investigadores australianos consiguieron el récord mundial de transmisión de datos, lograron enviar 44.2 terabits por segundo a través de una red. En 5 años podría estar disponible para uso comercial

Leído a la ligera es un número difícil de comparar con nuestros accesos a internet hogareños, pero podríamos decir que si tenemos un enlace de 100MB deberíamos multiplicar esa velocidad por 44 millones y así obtendríamos la misma velocidad que los investigadores australianos usaron en su prototipo. Los límites físicos de transmisión de datos parecen derribarse por lo abrumador del número, esto daría la posibilidad de muchísimo más contenido en una milésima parte del tiempo que se necesita hoy.

Para el periodo 2020/2021 tendremos con nosotros los primeros dispositivos de almacenamiento holográfico comerciales

El almacenamiento de datos holográfico, a diferencia del magnético (discos rígidos) u ópticos (DVD, CDs, etc), utiliza la luz tridimensional para almacenar y recuperar información de objetos, dependiendo del ángulo con que se dispara el haz de luz sobre una superficie es la información que se puede leer, de este modo en una misma superficie podemos almacenar mucho más contenido. Así se abre un nuevo mundo de almacenamiento donde el volumen y la velocidad dejan de ser un problema.

El pasado mes de abril SpaceX, que ya cuenta con 420 satélites en órbita de su programa Starlink, logró colocar con éxito 60 satélites más. Elon Musk CEO de Tesla Motors y SpaceX obtuvo permiso para operar más de 12.000 satélites en total y recientemente solicitó extender ese número a 42.000

El proyecto Starlink consiste en convertir a la empresa SpaceX en la proveedora mundial de internet de banda ancha a bajo costo, sin necesidad de cables ni instalaciones. Sólo una terminal hogareña apuntando al cielo que brinda acceso a internet estés donde estés.

Sumando estas tres soluciones que se aproximan, estamos en las puertas del nacimiento de la nueva Web 4.0 donde la velocidad, el almacenamiento y la cobertura ya no serán un problema, y de esta forma se integrarán a internet infinitos puntos de recolección de datos. Semáforos, sensores de temperatura, de movimiento, presión de neumáticos, temperatura corporal, cámaras de vigilancia, alimento almacenado en heladeras a internet, circulación de automóviles autónomos, operaciones bursátiles, tendencias en redes sociales, estado emocional de los internautas y stock de combustible en estaciones de servicio, son algunos de los ejemplos. En fin, en la próxima versión de la red de redes que se aproxima, los límites se disuelven.

Para muestra alcanza un botón:

Se estima que el 10% de la población mundial contará con alguna prenda de vestir comunicada a internet, incluso suponen que la internet de las cosas dispondrá de mayor cobertura que el agua potable y la electricidad.

Lo importante se vuelve secundario ante la necesidad del ser digital, ya no importa estar sano sino parecerlo, ya no importa sentirse bien con uno mismo sino parecer estarlo, nosotros somos la materia prima, el producto y el cliente, todo junto y desde nuestra casa. Parece que al final somos el verdadero gato de la paradoja de Erwin Schrödinger (**).


(*) Periodista. Secretario de Juventud de la UTPBA. Miembro de la Secretaría de Juventud y Nuevas Tecnologías de la FELAP. Ingeniero en sistemas.

(**) Premio Nobel de Física. Fue un físico y filósofo austríaco, que realizó grandes aportes en los campos de la mecánica cuántica y la termodinamica.

La paradoja plantea un sistema que se encuentra formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo, el cual contiene una sola partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere.

Conclusión: cuando el sistema cuántico se rompe, la realidad se define por una de las opciones. Sólo veremos al gato vivo o muerto, nunca ambas. Este proceso de tránsito de la realidad cuántica a nuestra realidad clásica se llama decoherencia, y es la responsable de que veamos el mundo tal y como lo conocemos. Es decir, una única realidad.

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