29 abril, 2020

Violencia machista en contexto de aislamiento

Por Anahí Más (*), desde Buenos Aires.- El Coronavirus ya está entre nosotres, llegó a geriátricos, al transporte público, al personal de la salud y a la villa 31. Así, día a día, los casos de contagio y de fallecidos aumentan sin todavía llegar al famoso pico de la curva. El 90% del planeta está en aislamiento social, en este contexto las problemáticas de género se agudizan ¿Qué sector social es el más vulnerable frente a la pandemia? ¿Quiénes se ven más afectades con el confinamiento?

 
Aunque el parate económico pone en jaque a todo el sector más pobre y precarizado de la sociedad debemos entender que a esto se suma el “quedate en casa” que se convierte instantáneamente en la sentencia de muerte de muchas mujeres y disidencias que sufren violencias y abusos en Latinoamérica y el Caribe.

Según cifras publicadas recientemente por la Organización Internacional del Trabajo -OIT- existen 126 millones de mujeres que trabajan de manera informal en América Latina y el Caribe. Las mujeres cis, mujeres trans y disidencias son el sector más pobre y con menos accesos a la llamada “economía formal”.

¿Qué pasa cuando la política planteada para la lucha contra el virus es estar aislades con nuestro abusador? El aumento de denuncias por violencias de género creció exponencialmente, como así los casos de femicidios y travesticidios en los países afectados por el coronavirus. En particular en Argentina se observó una suba del 30% los llamados a las líneas de ayuda y contención a víctimas y un femicidio cada 29 horas (**).

Mientras los científicos del mundo afirman que los varones por su composición genética y estados de salud preexistentes son las principales víctimas del COVID19, las mujeres y las diversidades de género son los sectores más vulnerables por su precarización laboral, su rol social de cuidadoras y su exposición a la violencia machista permanente.

En este contexto la calle dejó de ser ese espacio de trabajo y de ayuda, como también de pedido de justicia para nosotres. La situación económica precaria de las mujeres y disidencias deja a entrever la necesidad de contención particular en tiempos de crisis. Por eso, el reclamo es que dentro de las políticas socioeconómicas de los Estados estén contempladas estas realidades particulares que avanzan sin límites sobre nuestros cuerpos.

DATO: “En América Latina las mujeres constituyen el 74% de quienes trabajan en el sector sanitario y social, sin embargo, están excluidas de las funciones de liderazgo, donde los hombres ocupan el 75% de los puestos en las esferas superiores del sector de la salud”.  ONU MUJERES

PEDÍ AYUDA

Si sufrís violencia podes comunicarte al 144. Durante el aislamiento se sumó la asistencia por whatsapp 112771-6463, 112775-9047 y 112775-9048

(*) Periodista. Secretaria de Derechos Humanos de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires – UTPBA. Miembro de la Secretaría de Juventud y Nuevas Tecnologías de la Federación Latinoamericana de Periodistas – FELAP.
(**) Datos tomados del informe de Observatorio de Femicidios en Argentina Adriana Marisel Zambrano.

Tubal Páez Premio Nacional de Periodismo José Martí 

Por Juan Carlos Camaño.

Presidente de la FELAP.
Esta vez sí. Tubal Aceptó. En años anteriores prefirió que el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la Obra de la Vida recayera en otras compañeras y compañeros. Se trata del mismo Tubal, quien sin desmerecer la importancia de lo individual nunca dejó -deja- de luchar por lo colectivo y para el colectivo.

Una escritora en su ecosistema

Por Ana Villarreal.

Periodista y escritora. Miembro de Conducción de la UTPBA y Delegada Permanente a la FELAP.
Daniela Olivar, ganadora del Premio Onetti en Uruguay con su novela “Gurisas Chicas”, habla en este reportaje de varias cosas, entre ellas, de la literatura en tiempos de Inteligencia Artificial.

La angustia organizada

Por Eduardo Verona.

Periodista. Miembro de Conducción de UTPBA.
En la dictadura del algoritmo que determina enfoques y rumbos ideológicos, no hay países, no hay identidades, no hay legados históricos, no hay pasado, no hay símbolos. No hay memorias que se reivindiquen: solo hay territorios y personas a conquistar.