11 septiembre, 2026

¿Enzo Fernández es el nuevo Beckenbauer?

Por Eduardo Verona.

Periodista. Miembro de Conducción de UTPBA.

Fuera de la selección, Messi, por considerar que su prolongado y admirable ciclo se había agotado, aunque las potentes y brillantes señales que ofreció en el último Mundial indicaran lo contrario, quedó en primer plano una pregunta entre tantos otros interrogantes: ¿quién reemplazará y ocupará el lugar que dejó vacante Messi?

La respuesta no es de ninguna manera original: nadie. Porque nadie juega y hace jugar como Messi. Como nadie jugaba ni hacía jugar como Maradona al momento de la despedida forzada de la Selección en aquel aciago partido ante Nigeria en el Mundial 94, cuando un dóping alumbró aquella frase que Diego inmortalizó en cuatro palabras: “Me cortaron las piernas”.

Si a Maradona lo sucedió Messi, ¿cómo seguirá operando la complejísima herencia futbolística que no puede detenerse? Por qué el fútbol no se detiene. Como la vida. Como la muerte. Como el amor. Como el dolor. Y si alguien se postula aún sin ponerle palabras a una hipótesis, ese nombre propio es Enzo Fernández. Sí, es cierto, no juega como Messi ni como Diego, pero tiene a los 25 años (cumple 26 el 17 de enero) algo que claramente lo distingue y lo ubica en un lugar de privilegio en el fútbol mundial: su consagrada versatilidad y su capacidad técnica y dinámica defensiva y ofensiva que lo convierten en un volante de toda la cancha. Un volante total que todavía no tocó su techo, aunque el Manchester City hace un par de meses le haya pagado al Chelsea por su pase 145 millones de euros.

En el marco de la calificación de “volante total” con rasgos evidentes de liderazgo, surge el recuerdo imborrable de lo que fue el alemán Franz Beckenbauer, fallecido el 7 de enero de 2024 a los 78 años. El Kaiser fue también un volante total, luego reconvertido con el paso de los años en un libero exquisito y formidable de la línea de fondo que se consagró campeón del mundo en 1974 cuando Alemania venció 2-1 a aquella Holanda (Países Bajos) iluminada por el talento estelar de Johan Cruyff y por la idea innovadora del entrenador Rinus Michels.

¿Qué era Beckenbauer? Un jugador de gran calidad. Con panorama, mirada amplia, tiempista para anticipar y progresar en el terreno, elegante y veloz en sus desplazamientos, administrador inteligente de los tiempos y los espacios y con una lectura notable del juego colectivo tanto en su función de volante como después en su faceta de defensor que cortaba y salía jugando con una claridad absoluta.

Franz Beckenbauer en la selección alemana.

¿Qué es hoy Enzo Fernández? También un jugador de gran calidad en permanente ascenso. Con  mucho despliegue, ritmo constante, veloz para ganar una pelota detrás de la mitad de cancha y pasar de inmediato al plano ofensivo con vocación y recursos para imponer el desequilibrio, potente y ágil en la disputa personal aunque sin oficio para la marca y con una pegada formidable que Inglaterra supo padecer con el bombazo infernal que decretó el empate parcial de Argentina en semifinales.

No estamos planteando con la ligereza propia de estos tiempos que Beckenbauer y Enzo son dos almas gemelas imposibles de diferenciar. Pero hay algo muy valioso que los une, más allá de los roles y las distintas jerarquías individuales: la influencia en los equipos y selecciones que integraron. Influencias sin ser ni clásicos armadores ni delanteros letales en zona de definición. La figura tan celebrada de volante de toda la cancha es quizás la síntesis que mejor los encuadra. La que identifica una manera de entender e interpretar el fútbol. El fútbol de ayer. Y el fútbol de hoy.

No acredita Enzo el glamour futbolístico que irradió Beckenbauer regando las canchas de buen gusto. No llega a las sutilezas y a la densidad virtuosa de ese perfil propio de los grandes cracks. Pero llega con naturalidad a un relieve estratégico y sobre todo conceptual similar al que ostentaba el Kaiser. Está donde lo necesita el equipo. Está para defender los espacios, aunque no sea su especialidad más reconocida y está para protagonizar la aventura ofensiva con una decisión y convicción de alto voltaje. Porque transmite. Porque contagia. Y porque convierte.

¿Estamos en presencia de un nuevo Beckenbauer? Por lo menos estamos en presencia de un jugador que atesora algo fundamental: no es cinco, no es interno por derecha ni izquierda, no es el típico cuarto volante, no es media punta, no es enganche. Pero, sin dudas, es un futbolista esencial. Hoy, es esencial  para reconfigurar el mapa de la Selección nacional luego de la partida de Messi. Quizás tan esencial como lo fue Beckenbauer para Alemania durante tres mundiales.         

Lio Messi y Enzo Fernández en el Mundial 2026

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